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Desbloquea tu cuerpo y calla la mente.
Descubre tú misma tus propios límites y sitúate donde tú decidas estar:
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El Tandava, la danza cósmica: una meditación en movimiento como herramienta de sanación para supervivientes de abusos sexuales.

/Terapias para superar abusos sexuales: sanación y empoderamiento./

El Tandava es una danza, una meditación en movimiento que puede ser muy eficaz en el proceso de reparación y sanación de los traumas sufridos por las personas supervivientes de abusos sexuales.

Los abusos sexuales suceden en el cuerpo. La disociación que con éste se produce en el momento del trauma, puede salvarte en ese momento. Pero esa disociación puede perdurar en el tiempo y convertir la vida de una superviviente en un espacio poco habitable, o lo que es peor: nada habitable y disfuncional.
Desde Empoderamiento y Acción afirmamos que esta danza, el Tandava, que proviene de una vía espiritual milenaria, te conecta al cuerpo y a la consciencia a tiempo real, de manera que la sanación comienza desde el origen.

¿Qué es la disociación?

La mayoría de los especialistas definen la disociación emocional o disociación cognitiva como un mecanismo de defensa que aparece cuando la persona no es capaz de afrontar determinados traumas.
Es un fenómeno adaptativo que, ante la falta de recursos para soportar una determinada situación, desconecta la mente y la aísla emocionalmente para esquivar la tensión, el miedo y el dolor que origina esta circunstancia.

Esto puede ser muy útil en el momento en el que se está sufriendo el abuso y no hay otro modo de defenderse de él. El cerebro activa el mecanismo para que la mente pueda sostener tal perturbación; pero alargar esa disociación en el tiempo, puede producir tremendas secuelas añadidas al mismo trauma del abuso. Confusión, alteración o pérdida de la propia identidad, falta de realización… son sólo algunas secuelas producidas por la disociación mantenida en el tiempo.

Hay una consecuencia gravísima pero que no se suele tener en cuenta, porque no duele; y ésta es la “anestesia emocional”. Mantenernos disociadas del cuerpo después de un trauma es un recurso que, a veces, utilizamos para no sentir el dolor. La mala noticia es que esto nos incapacita también para sentir cualquier otra emoción.
Disociarte de tu cuerpo es lo mismo que estar disgregada de la vida. Y la incapacidad para la vida, se acerca mucho a la muerte del ser.

¿Cómo influye la disociación en el proceso de sanación tras sufrir abusos sexuales?
Una vez que la persona superviviente toma la decisión de sanar y la mantiene con fuerte determinación en todo el proceso, hay tres etapas esenciales por las que tiene que pasar:

.-Sensibilización
.-Visibilización

  • .-Autodefensa

Como ya afirmamos anteriormente, los abusos sexuales suceden en el cuerpo. Si éste se ha mantenido disociado de la experiencia después del trauma, lo primero que necesitamos es sensibilizarlo a las emociones y sentir aquello que durante años hemos estado evitando.
Porque las emociones se quedan alojadas en el cuerpo e intentar ocultarlas puede dar lugar a que de repente, como si hubieras hundido una pelota en una piscina, salgan cuando y por donde menos se las espera. Sentir las emociones en el cuerpo a tiempo real y hacerlo como lo que son: vibraciones, sin generar discurso sobre ellas, hace posible su drenaje y consiguiente desaparición.

Apostar por la sensibilización del cuerpo como herramienta para la sanación de los abusos sexuales puede resultar extraño, ya que habitualmente se recurre a terapias psicológicas.
Nosotras sostenemos la necesidad de volver a ocupar el cuerpo, hacerse dueñas de él y desde ahí, empezar a dirigir la propia vida hacia donde deseas con total seguridad, determinación y confianza.
La visibilización y la autodefensa requieren empoderamiento y éste solo se consigue en una experiencia plena, donde el cuerpo es una variable esencial.

Sanar los abusos pasa por recuperar tu cuerpo, reivindicarlo como territorio propio. La consciencia plena y necesaria para superar el trauma, indiscutiblemente arranca ahí.

El Tandava, la herramienta eficaz para ocupar y sensibilizar el cuerpo.
Las mujeres que formamos la Red de Cuidados de la asociación Empoderamiento y Acción, hemos asistido a múltiples terapias para poder sanar el trauma y las secuelas que han supuesto para nosotras los abusos de los que en un momento fuimos víctimas.
Pero prácticamente ninguna de esas terapias ha tenido en cuenta nuestros cuerpos.

Consideramos esencial sentir, drenar y movilizar las emociones que se alojan en ellos y nosotras lo hacemos a través del Tandava, una danza que proviene de una vía espiritual milenaria como es el Shivaismo de Cachemira. Al estar intrínsecamente ligado a esta vía espiritual, quien lo practica entra en conexión con la experiencia real de la propia existencia, de una manera física y profunda al mismo tiempo.
Y a la vez, el Tandava es un baile. Un baile sin música concreta, sin ritmo concreto. Un baile en el que la persona que lo practica, además de gozar de la experiencia en un momento específico, empezará a notar cambios significativos en su cuerpo, en la gestión de sus emociones y por consiguiente, en sus vidas.

De sobra es conocida y estudiada la importancia de la respiración en una experiencia plena y expandida de la vida. Esta danza basa su movimiento en la respiración. Una respiración mamífera, aquella con la que llegamos a la vida, profunda, llevando el aire hasta hinchar el abdomen y la caja torácica; una respiración que favorece el movimiento y la expansión del diafragma, el centro de las emociones más irracionales.
Aquí en el diafragma, en las profundidades de las vísceras, permanecen ocultos los residuos de la rabia, el rencor y el resentimiento.

En el Tandava, la apertura de la caja torácica y esa expansión del diafragma se acompañan de un movimiento natural y espontáneo de todo el cuerpo. Un movimiento serpenteante que atraviesa nuestro canal central desde debajo de las caderas hasta la cabeza, siendo el perineo el lugar donde se aloja la cabeza de esta serpiente imaginaria, cuya cola llega hasta un poco más arriba de nuestra coronilla. Los brazos también se incorporan a este gesto sinuoso, abarcando todo el espacio y haciendo de ésta una experiencia introspectiva y expansiva al mismo tiempo.

Creemos firmemente que esta práctica es algo muy profundo y sobrepasa el término terapia.
El Tandava es la danza que te conecta al Cosmos. Es un hábito vital de sensibilización del cuerpo, que favorece poder desarrollar, al fin, una vida plena y expandida: la vida que merecemos por derecho propio.

El Tandava, la respiración y el yoga emocional, herramientas indispensables para ocupar y sensibilizar nuestro cuerpo y así, acompañar y sostener el proceso de sanación de los abusos sexuales.