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Monográfico: No te victimices

# La culpa

Nunca una mujer que sufre abusos sexuales es culpable.

Nunca.

Hoy nos sentimos históricas y te vamos a contar algo:
Hasta 1989 (no sé si habías nacido, pero yo tenía dos hijas ya…), la ley que regulaba los delitos sexuales (entre otros delitos), contemplaba éstos para salvaguardar el honor de las víctimas. Pero… ¿Quién decidía cuál era nuestro honor? ¿Era honorable aquella mujer que vestía con total libertad y sin prejuicios? ¿Es o no honorable la mujer que, por circunstancias o por decisión propia, realiza trabajo sexual? ¿Cuán honorable soy, solo por el hecho de estar casada con un señor, que siente (y la ley ampara en pleno derecho) que tiene todo el poder sobre mi cuerpo?
… y así podríamos seguir enumerando las múltiples situaciones donde no había sido considerada nuestra libertad, sino la posición “honorable” en que OTRO nos había previamente situado.
Violento, no?

En 1989 y gracias al movimiento feminista, la violación dejó de ser un delito contra el honor. Caía el muro de Berlín, se llenaba la Plaza de Tiananmen de estudiantes y obreros exigiendo la llegada de la democracia, al mismo tiempo que en España las mujeres conseguían, legalmente, el derecho a decir NO.

La Ley estatal 1/2004 sobre violencia de género, realiza importantes modificaciones sobre el código civil y penal. Modificaciones que hoy en día siguen en vigor. Y en el 2011, el Tratado de Estambul ampliaba el espectro y recogía más violencias, además de las estrictamente de género. 

La nueva Ley Orgánica de Garantía integral de la libertad sexual, la llamada Ley del Sí es Sí, es de Septiembre del 2022. Una ley en pañales, que todavía no ha llegado a aplicarse en el código penal y que tiene críticas y muchos detractores.

Y ¿por qué te cuento esto?

¿Cómo no vamos a sentir ese “deshonor” que ha estado histórica, moral, social y legalmente establecido como culpa y provocación nuestra?

¿Quién crees que se beneficia de que todavía nos sintamos culpables?

Hoy hay una ley que nos protege, que defiende nuestro derecho a elegir desde la más absoluta libertad, sin culpa. Aunque en nuestro entorno y en la sociedad todavía hay mucho que cambiar, tenemos la suerte de vivir este tiempo.
Tenemos la responsabilidad de empoderarnos!! Por nosotras en primer lugar y por todas aquellas que no se sienten merecedoras o no tienen todavía las misma leyes que protejan sus vidas.

Nosotras te acompañamos en el proceso.
La elección, como siempre, es tuya.

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